Las Cruzadas:
Fueron una serie de entre 7 y/o 9
(dependiendo de algunos historiadores y libros de texto) campañas militares
emprendidas por los considerados caballeros de la iglesia, quienes fueron los
templarios. Estas duraron en conjunto alrededor de 200 años y tenían distintos
objetivos cada una de ellas. Pueden describirse como el producto de la
necesidad social de esa época por acabar con la anarquía popular y poder volver
a establecer el dominio y supremacía de la religión cristiana en el aspecto político-social
a nivel general en toda Europa, cualidad que se había perdido anteriormente por
la influencia de los musulmanes y el islamismo
Estas campañas son mejor conocidas como batallas,
exactamente se difiere en la cantidad de las mismas entre historiadores pero la
cantidad más frecuente son 9, cada una con un objetivo distinto y puntual, pero
tenían en común el sentido agresivo y
violento de su desarrollo.
Su origen, como ya antes nombrado, se establece por
la necesidad de la iglesia de reestablecerse como entidad poderosa y organizada
que tuviese nuevamente la autoridad e influencia en los grandes gobiernos, no
obstante también se buscaba la finalización de la anarquía y retomar nuevamente
los ideales de gran lealtad a la iglesia por parte de sus creyentes, que
evidentemente se había perdido por la fuerte invasión de los turcos hacia
tierras santas. Este último punto daría origen a la primera cruzada, iniciando
un largo y hostil periodo de conflictos y batallas a sangre fría que dejarían
hasta ahora una huella muy grande en la propia Iglesia Católica.
La Primera Cruzada Cristiana:
Fue predicada en 1095 por el Papa Urbano II en el Concilio de Clermont con
el objetivo de ayudar a los cristianos ortodoxos orientales y liberar Jerusalén
"Tierra Santa" del yugo Musulmán. El Papa Urbano II fue muy conocido
por la realización de un Sermón popular
a todo su pueblo creyente (en especial a los señores feudales), llamándoles a luchar por defender su ideología y a pelar por su
Dios en contra de los Turcos que ya habían tomado Jerusalén o la “Tierra
Santa”, pero claro no sin prometerles a cambio el perdón de todos sus pecados,
garantizándoles una entrada directa al cielo, y por supuesto grandes riquezas a
los defensores de la Iglesia (esto dando a entender un escenario técnicamente
corrupto y destacando la desesperación que tenía esta entidad por recuperar su
vanagloriado poder al que estaban acostumbrados desde hace muchos años). En
esta cruzada, se describe un escenario caótico gracias a todas las vidas
inocentes cobradas por los feudales a los extranjeros en sus tierras. En realidad, no fue un movimiento único, sino una serie de acciones de
guerra con inspiración religiosa que incluyó la Cruzada de los Pobres y la
Cruzada de los Nobles (cruzada de los barones o caballeresca)
Esta cruzada comenzó con una llamada del Emperador Bizantino Alejo I al papa
para el envío de mercenarios para luchar contra los turcos Selyúcidas en
Anatolia. Pero la respuesta de la cristiandad occidental rápidamente se
convirtió en una verdadera migración de conquista territorial hacia el Levante
(oriente). La Nobleza y personas de varias naciones Europeas occidentales
emprendieron peregrinación armada hacia la Tierra Santa, por tierra y mar,
tomando así la ciudad de Jerusalén en julio del año 1099, que concluyo con la
Creación de Reino Latino de Jerusalén y otros estados cristianos.
La Primera Cruzada fue un hito en la mentalidad y las relaciones de los
cristianos occidentales, cristianos orientales y musulmanes. Fue el comienzo de
la expansión de occidente que, junto con la reconquista de la Península
Ibérica, daría como resultado la aventura de los descubrimientos geográficos y
el imperialismo occidental.
La Primera Cruzada se divide en dos Fases:
- Cruzada
Popular
La cruzada de los
pobres
(en oposición a la cruzada noble, militar organizada) Fue una explosión de
fervor que llevó a muchos combatientes hacia el camino a Jerusalén tras la
llamada a la Cruzadas del Papa Urbano II en 1095. La expedición, compuesta por
40 000 cruzaron inicialmente y sólo 20 000 en el final terminó con su masacre
Civitot el 20 de octubre 1096. Esta cruzada es también famosa por el eslogan
que su promotor le había dado a sí mismo: El
Deus Vult (Dios lo quiere).
- Cruzada de los Principes o Señorial
Se originó de la
prédica del papa Urbano II para recuperar Tierra Santa. Esta se hizo en una
forma más ordenada que la Cruzada Popular que fue embutida por la fe ferviente.
Se componía de caballeros feudales y fue dirigida por los nobles de diferentes
partes de Europa.
Los cuatro
principales ejércitos cruzados dejaron a Europa alrededor de agosto del 1096.
Ellos tomaron caminos diferentes hacia Constantinopla y se reunieron fuera de
las murallas de aquella ciudad entre noviembre de 1096 y abril 1097; Hugo de
Vermandois llegó primero, seguido por Godofredo, Raimundo y Bohemundo. Esta
vez, el emperador bizantino Alejo I estaba más preparada y hubo menos
incidentes de violencia a lo largo del camino.
El tamaño de todo
el ejército cruzado es difícil de estimar; varios números fueron dados por los
testigos presenciales, e igualmente diversas estimaciones han sido ofrecidos
por los historiadores modernos. El historiador militar David Nicolle considera
que los ejércitos cruzados constaban de unos 30.000 a 35.000 cruzados, entre
ellos 5.000 de caballería. Raymond tenía el mayor contingente de unos 8.500
soldados de infantería y 1.200 de caballería.
La Segunda
Cruzada:
(1147-1149)
Fue la segunda gran cruzada lanzada desde Europa. Convocada en
1145, en respuesta a la caída del Condado de Edesa el año anterior por las
fuerzas de Zengi. El condado había sido fundado durante la Primera Cruzada
(1095-1099) por Balduino de Boulogne (Balduino I de Jerusalén) en 1098. Si bien
fue el primer Estado Cruzado que se fundó, de igual manera también el primero
en caer.
La Segunda
Cruzada fue anunciada por El Papa Eugenio III, pero la prédica de la Segunda
Cruzada la hizo San Bernardo de Claraval. Fue la primera de las cruzadas que fue
dirigida por reyes europeos, Luis VII de Francia y Conrado III de Alemania, con
la ayuda de un número de otros nobles europeos importantes. Los ejércitos de
los dos reyes marcharon por separado a través de Europa. Después de cruzar
territorio Bizantino en Anatolia, ambos ejércitos fueron derrotados por
separado por el turco Selyúcidas
La principal
fuente histórica cristiana de occidente, Odón de Deuil, y las fuentes
cristianas de Siria afirman que el emperador bizantino Manuel I Comneno en
secreto entorpeció el progreso de los cruzados, sobre todo en Anatolia, donde
se le acusa de haber ordenado deliberadamente a los turcos atacarlos. Luis VII
de Francia, Conrado II de Alemania y los restos de sus ejércitos llegaron a
Jerusalén y, en 1148, participaron en un ataque desacertado sobre Damasco. La
cruzada en el Este fue un fracaso para los cruzados y una gran victoria para los
musulmanes. El único éxito de la segunda cruzada vino accidentalmente cuando
las fuerza combinadas de los cruzados flamencos, frisones, normandos, escoceses
e ingleses en 1147 viajando desde Inglaterra, por barco, a Tierra Santa se
detuvieron y ayudaron a los portugueses en la captura de Lisboa, expulsando a
sus ocupantes árabes.
La Tercera
Cruzada: (1189-1192)
También conocida como la Cruzada de los Reyes, por la presencia de tres
reyes, Felipe II de Francia, Ricardo I de Inglaterra "Corazón de León"
y Federico I Barbarroja. Esta cruzada fue un intento de los líderes europeos
para reconquistar la Tierra Santa (Jerusalén) de manos del sultán musulmán
Saladino que había conquisto el Reino de Jerusalén.
Tras el fracaso
de la Segunda Cruzada, La dinastía turca Zengid controlaba una unificada Siria
y participó en un conflicto con la Fatimís, gobernante de Egipto, que condujo
finalmente a la unificación de las fuerzas egipcias y sirias, bajo el mando de
Saladino, quien los empleó para reducir los estados cristianos y de esa forma
recuperar Jerusalén en 1187. Estimulado por el celo religioso, Enrique II de
Inglaterra y Felipe II de Francia pusieron fin a su conflicto para mutuamente
liderar una nueva cruzada (aunque la muerte de Enrique en 1189 puso el contingente
Inglés bajo el mando del Ricardo I en su lugar). El anciano emperador del Sacro
Imperio Romano, Federico I Barbarroja, respondió a la llamada a las armas, y
condujo un enorme ejército a través de Anatolia, pero se ahogó antes de llegar
a Tierra Santa. Muchos de sus tropas en absoluto se desalentaron y volvieron a
casa.
Después de
algunos éxitos militares, los poderes cristianos se disputaban el botín de
guerra; Federico Leopoldo V de Austria y Felipe II de Francia salen de la
Tierra Santa, en agosto de 1191. El 2 de septiembre de 1192, Ricardo y Saladino
finalizó un tratado por el cual Jerusalén permanecería bajo control musulmán,
pero permitirían a los peregrinos cristianos desarmados visitar la ciudad de Jerusalén.
Ricardo salió de Tierra Santa el 9 de octubre. El fracaso de la Tercera Cruzada
para recuperar Jerusalén daría lugar a la convocatoria de una Cuarta Cruzada
seis años después.
La Cuarta Cruzada Saqueo de Constantinopla: (1202-1204)
También denominada como la Cruzada mercantil o comercial, por haber sido
desviada de su propósito original por el duque de Venecia, Enrico Dandolo quien
llevo a los cristianos a saquear la ciudad de Zara (actual Zadar, Croacia) y
luego Constantinopla, donde fundaron el Imperio Latino de Constantinopla. Estos
acontecimientos causaron una brecha o distanciamiento definitivo entre la
Iglesia Católica romana y la Iglesia Ortodoxa.
Diferenciándola de las otras debido a que se revelaron los verdaderos
motivos de los organizadores. Es en esta el tema
religioso es ignorado y los cruzados deciden invadir y saquear un imperio
que compartía su misma fe, el Imperio Bizantino.
Sin embargo la tregua firmada durante la
Tercera Cruzada (Cruzada de los Reyes) por Ricardo Corazón de León y Saladino
en 1191 se mantuvo, a pesar de la desastrosa Cuarta Cruzada.
La Quinta
Cruzada:
1217-1221)
Ocurrió por la iniciativa de el Papa Inocencio III, quién lo había
propuesto en 1215 decidido de reconquistar Jerusalén para que fuera necesario
conquistar Egipto primero, ya que ese Reino controlaba el territorio de
Jerusalén en el cuarto Concilio de Letrán, sin embargo, se llevó a cabo con el
Papa Honorio III, su sucesor en el trono de San Pedro. El papado también había
contribuido a desacreditar el ideal de las Cruzadas, cuando las convoco para
aplastar a los cristianos heterodoxos en el sur de Francia, llamado albigenses.
De todos modos, el Papa Honorio III logró adhesiones para una nueva expedición.
La cruzada fue
dirigida por Andrés II Rey de Hungría; Leopoldo VI, Duque de Austria; Juan de
Brienne, Rey del reino Jerusalén y Federico II Emperador del SacroImperio
Romano Germánico. El emperador Federico II acordó organizar la expedición.
Finalmente, se
llego a un acuerdo, éste estipulaba que se retirarían de Egipto y de esa forma
salvarían sus vidas. También tuvieron que aceptar una tregua de ocho años. No
obstante, éstos no obtuvieron todos sus objetivos, ya que los refuerzos
prometidos no llegaron, razón por la cual fueron excomulgados por el Papa
Gregorio IX. Esta fue la última cruzada donde el papado aportaría con sus
propias tropas.
La Sexta Cruzada: (1228-1229)
Emprendida en 1227 por el emperador del
Sacro Imperio romano Germánico, Federico II de Hohenstaufen. Esta fue una
cruzada pacífica, ya que se resolvió por medios diplomáticos, evitando así la
confrontación militar. El Tratado de paz fue una demostración de apertura y
tolerancia de Federico II hacia los árabes y el Islam. El Sultán al-Kamil
también tuvo motivos políticos para negociar con los cristianos, ya qué estaba
preparando una campaña contra su hermano al-mu'azzam de Damasco y no quería ser
perturbado por las iniciativas de los cruzados.
El Tratado fue de
importancia mundial, ya que hubo un compromiso entre los intereses de Oriente y
de Occidente. Entre sus consecuencias, se produjo un enorme aumento de los
intercambios culturales y comerciales entre el levante y el poniente causando
un contraste entre mundo cristiano y el mundo islámico.
Pero esta cruzada
dejó atrás muchos problemas sin resolver, las fortificaciones de Jerusalén no
se reconstruyeron, y la ciudad estaría a merced de los musulmanes, luego de la
culminación de la tregua de 30 años acordada. Luego de la partida de Federico
II y el fin de la tregua entre cruzados y musulmanes, el Reino de Jerusalén sería
reconquistaba por las fuerzas islámicas en 1244.
La Séptima
Cruzada: 1248 - 1254
Tras el final de
los diez años de tregua del año 1229 (Firmado en el Sexta Cruzada) , una
expedición militar cristiana, con pocos hombres y pocos recursos , dirigido por
Ricardo de Cornualles y Teobaldo IV de Champagne, se dirigieron a Tierra Santa,
a fin de fortalecer la presencia cristiana en los santos lugares . Más no
pudieron impedir que en el año 1244 Jerusalén fuera nuevamente saqueada por los
turcos musulmanes.
La ciudad de
Jerusalén fue ocupada y saqueada, no sin crear macabras exhumaciones de los
restos de los antiguos reyes cruzados en el Santo Sepulcro y una masacre de
30.000 cristianos.
La noticia conmocionó a todos del cristianismo y decidió
organizar una nueva expedición a la cruzada de Tierra Santa.
Luis IX pasó
cuatro años en el Reino de Jerusalén en un vano intento de revivir la unión
cristiana, Ante la nueva amenaza de los mamelucos, insto a reforzar las
defensas de los bastiones cristianos y comenzar una política de alianzas, lo
que pudo haber dado sus frutos si se hubiera quedado. Luis IX regreso a su
reino, sin obtener más resultado que un acercamiento entre los Principado de
Antioquía y el Reino armenio de Cilicia.
La Octava
Cruzada:
Fue puesta en marcha por Luis IX, Rey de Francia, en el año 1270; es a veces
considerada como la séptimo cruzada, dado que la Quinta y Sexta Cruzada de
Federico II se cuentan como una cruzada individual. La Novena Cruzada a veces
también considerada como la Octava Cruzada por algunos historiadores.
Luis IX , rey de
Francia estuvo perturbado por los acontecimientos en Siria, donde el Sultán
mameluco Baibars había estado atacando a los pequeños estados Cristianos en
Oriente. El Sultán Baibars había aprovechado la oportunidad después de la
guerra que enfrentaba a la ciudades de Venecia y Génova uno contra el otro en
los años 1256-1260, dejando en abandono los puertos sirios que estas dos
ciudades controlaban. En 1265, el Sultán Baibars había capturado Nazaret,
Haifa, Torón, Y Arsuf en el litoral Palestino. Hugo III de Chipre, Rey nominal
de Jerusalén, desembarcó en Acre para defender esa ciudad, mientras el Sultán
Baibars marchó hacia el norte, a Armenia de la cual tomo control.
A causa de las
enfermedades el asedio del rey de Túnez abandono la cruzada el 30 de octubre
por un acuerdo con el sultán. En este acuerdo los cristianos ganaban de libre
comercio con Túnez, y la residencia de los monjes y sacerdotes en la ciudad
está garantizada, por lo que la cruzada puede considerarse como un éxito
parcial. Después de enterarse de la muerte de Luis IX y la evacuación de los
cruzados de Túnez, el sultán Baibars de Egipto cancela su plan de enviar tropas
egipcias para luchar contra Luis en Túnez.
Los fracasos de
la Octava Cruzada, como las de sus predecesores, provocaron muchos sentimientos
en el pueblo cristiano, y más aún en la poesía occitana escrita por los
trovadores. La muerte de Luis IX de Francia, especialmente indujo una
producción creativa, notable, teniendo en cuenta la hostilidad que los
trovadores habían tenido hacia la monarquía francesa durante la Cruzada contra
los albigenses. Tres plantos o endechas (elegías de la edad media), canciones
de lamento, fueron compuestas por la muerte de Luis IX de Francia.
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